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domingo, 31 de enero de 2010

Puntos de apoyo

No siempre hay chaqueta a la que agarrarse cuando aparece el miedo.
Soy ser dependiente que grita libertad, individuo solitario que, en realidad, no entiende sobre soledad. Soy de agarrar y quedarme con los pedazos hasta la eternidad, de sentir mejor la felicidad si la comparto, de querer comunicar tristeza a oídos muy concretos, de andar con tranquilidad si, al parar, puedo escuchar el eco de otros pasos.

Que el conocer la cercanía de los míos quita piedras al camino.

Fotografía: Pau con su punto de apoyo infinito, Teresa. Septiembre 2009.

Marta Sesé Fuentes

jueves, 21 de enero de 2010

Competición diaria


Te enseñan a poner el pie donde toca, hacer fuerza con las manos y calcular el impulso exacto necesario para llegar arriba sin problema alguno.
Pero en el momento real, cuando dispones de todas las condiciones para realizar una elevación con éxito, te das cuenta de que son miles las manos que te empujan hacia abajo impidiendo tu subida, que son infinitos los pies que se apoyan sobre tus espaldas para llegar antes que tú y que, cada vez que intentas poner un pie sobre el escalón, hay alguna cosa que no te esperabas que te hace resbalar.
Algo falla.
Ensartarse por la escalera del día a día no es tarea fácil.

Fotografía analógica: Praktica MTL 5 B (Fujcolor Superia X-TRA ISO200 Fujifilm). Noviembre 2009.

Marta Sesé Fuentes

viernes, 15 de enero de 2010

Buscando compañías

La soledad es tan necesaria como el hecho de, en determinado momento, parar, echar la vista atrás y esperar volvernos a reunir con todos aquellos que consiguen, ni que sea por un instante, que la vida nos parezca tremendamente sencilla.


Fotografía: Los Alpes, Suiza. Julio 2009.


Marta Sesé Fuentes